A diario los padres nos enfrentamos a situaciones que nos hacen reaccionar de distintas maneras, a veces buenas y otras no tan buenas, pero no por esto somos malos padres simplemente lo hacemos lo mejor que podemos y que sabemos. ¿Porque sucede esto? Por desconocimiento de no saber otra forma de abordar las situaciones con nuestros hijos e hijas, es un desafío constante para el que nadie nos ha preparado, es por esto que caemos en contadas incoherencias en la educación que damos. Un cúmulo de contradicciones que vuelven locos a nuestros pequeños escaladores y a nosotros.

Veámos algunos ejemplos que seguro te resuenan:
- «Deja de gritar», pero se lo decimos gritando todavía más.
- «No corras», pero nosotros vamos todo el día corriendo y con prisa o soltamos frases del tipo «corre que llegas tarde», «apúrate que no nos da tiempo», «mira tu amigo, corre, ve a junto de él».
- «Tranquilízate», pero se lo pedimos totalmente alterados o perdemos los nervios a la mínima.
- «Come fruta», pero a ti nunca te la ven comer.
- «Ya estás con el teléfono», pero tú es lo primero que coges al despertarte.
- «Pide las cosas por favor», pero nosotros no incorporamos esta palabra en el día a día a la hora de pedir las cosas, ni a los demás ni a nuestros hijos/as.
- «No se miente», pero nosotros mentimos a diario e incluso nos pillan en algún renuncio pero como son mentirijillas o mentiras piadosas no pasa nada (nótese el sarcasmo)
- «Escucha cuando te hablo», y nosotros? les escuchamos cuando hablan?? o les cortamos cuando consideramos que no llevan razón?
- «No se pega», pero les zarandeamos o les damos en la mano o en el culo tratando de que aprendan la lección.
Es coherente??

Si somos el espejo de nuestros hijos y los aprendizajes ya sabemos que se dan por imitación, tiene que haber un acorde entre los que decimos y lo que hacemos, acompañar las palabras con nuestros actos, ser coherentes con nuestras palabras. Hay un dicho que puede resumir todo esto y es:
«Dímelo y lo olvidaré enséñame y lo aprenderé»
Una frase y un post para entender, para reflexionar y para tomar acciones de cambio.
NO PIDAS LO QUE TÚ NO HACES.
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